Dos clientas a la misma horano vuelve a pasar
La agenda de tu equipo con una columna por cabeza, los que llegan sin cita en la misma pantalla, reserva por internet con adelanto y la comisión calculada sola al cobrar. Con factura de la DGII, que aquí no es opcional.
Sin tarjeta de crédito. Se suma al Punto de Venta y se apaga cuando quieras.
Agenda del martes
7 citas · 2 esperando
Yaritza
Estilista
Melvin
Barbero
Clara
Manicurista
Esperando sin cita
La agenda de un salón con tres especialistas. Pulsa una cita para ver por dónde entró.
Tres puertas, una sola pantalla
La que reservó anoche, la que se apareció ahora y la que llamó por teléfono terminan en el mismo sitio. No hay una agenda por un lado y un cuaderno de espera por el otro.
Reservó por internet
Tu página de reservas, con tu marca, para compartir por WhatsApp o Instagram. La clienta elige servicio, especialista y hora entre los huecos que de verdad quedan libres, y puede entrar con su cuenta de Google para no teclear sus datos.
Y si quieres, no reserva sin dejar adelanto.
Llegó sin cita
Entra en la cola de espera, en la misma pantalla que las citas del día. Se le asigna especialista cuando haya, y mientras tanto se ve cuánto lleva esperando — que es lo que de verdad hay que vigilar en un sábado.
Con su kiosco: la clienta se registra sola al llegar.
Llamó, o la anotó el mostrador
Se anota desde la agenda en dos toques, con su servicio y su duración. Y si hay que moverla, se arrastra: el sistema comprueba el hueco antes de soltarla, no después.
Servicios sueltos o combinados en un solo paquete.
Y la cola tiene su propia dirección web. La compartes y quien está esperando ve su turno desde su teléfono, sin preguntar. Se abre sin cuenta de usuario y se revoca cuando quieras.
Un día se pierde por dos sitios
Dos clientas sentadas a la misma hora con la misma estilista, y la que reservó y no apareció. Todo lo demás de una agenda es comodidad; estas dos son dinero.
La agenda no acepta un choque, venga por donde venga
Reservar por internet, anotar desde el mostrador, arrastrar una cita en el calendario, estirarla para que dure más o pasársela a otra especialista: todos esos caminos comprueban el hueco ANTES de guardar. Y por debajo, la propia base de datos tiene una regla que rechaza dos citas encimadas de la misma persona.
Eso último es lo que cubre el caso que se escapa: dos clientas pulsando «reservar» en el mismo segundo. Comprobar en el programa y guardar después deja una rendija; la regla de la base de datos no la deja.
El adelanto: quien paga, viene
Puedes exigir un adelanto al reservar por internet. Se cobra con tu propia cuenta —tarjeta o PayPal—, o por transferencia si prefieres, y el dinero entra a tu cuenta, no a la nuestra. Al cobrar el servicio, lo adelantado ya viene descontado.
Y no es todo o nada: lo pones en los servicios donde te duele el plantón y lo dejas fuera de los demás.
El adelanto es tuyo desde el primer minuto. Se conecta tu propia cuenta de cobro, así que el dinero no pasa por Ecfera ni espera a ninguna liquidación nuestra.
Cuatro personas usando lo mismo,viendo cosas distintas
Un salón no lo maneja una persona. Cada especialista trae su horario, su agenda y su comisión — y ninguna de las tres tiene por qué ser de dominio público.
Su horario, no el del local
Cada quien con sus días y sus horas, incluidos los turnos partidos —de nueve a una y de tres a siete— y sus días libres. Las ausencias se anotan y la agenda deja de ofrecer esos huecos por internet, sin que nadie tenga que acordarse.
Su propio panel
Entra con su usuario y ve su día, su agenda y lo que lleva ganado. Tú decides si además puede cobrar. Y tiene su ficha pública, la que la clienta ve al elegir con quién quiere ir.
Ve lo suyo, y solo lo suyo
La comisión que ve una especialista es la suya. Ni la de la compañera ni la del salón entero: eso lo ven quienes llevan el negocio. No es una preferencia de pantalla, es lo que el sistema le contesta a cada quien.
La comisión se calcula al cobrar
Defines el porcentaje por especialista o por servicio. Al cobrar, el servicio queda con quien lo atendió y la comisión se acumula sola. El corte del mes sale del sistema, no de una libreta ni de una hoja de cálculo.
Terminar el servicioes facturarlo
No es marcar una casilla y después teclear la venta en otro programa. Al cerrar la cita sale el comprobante fiscal, con su ITBIS, su comisión anotada y el adelanto ya descontado.
- Comprobante válido ante la DGII: e-CF o NCF, el que te toque.
- El adelanto de la reserva se descuenta del total, no se cobra dos veces.
- La venta entra a la caja del día y al cierre de turno.
- De ahí salen solos el 606, el 607 y los asientos de contabilidad.
Rosanna M.
Atendió Yaritza · cita de 9:00
Comisión de YaritzaRD$ 1,500.00
Que se mueva sola, sin llamarte
Cada clienta tiene su propio espacio para entrar y manejar lo suyo. Eso vive en el Portal de Clientes, que es otra extensión — y esa no cuesta nada.
Ver el Portal de Clientes- Reprogramar o cancelar su cita, dentro de las reglas que tú pongas.
- Ver el adelanto que dejó y pagar en línea lo que quede pendiente.
- Consultar sus facturas y su estado de cuenta, y corregir sus datos.
Dos piezas: la caja y la agenda
El Punto de Venta es donde se cobra. La extensión Citas le pone encima la agenda, los especialistas y la reserva por internet. Se encienden y se apagan cuando quieras, y la facturación electrónica ya viene con tu plan.
Punto de Venta
US$4.99/mesLa caja: turnos con conteo a ciegas, formas de pago, devoluciones y el arqueo del día.
Se apaga cuando quieras
Extensión Citas y Especialistas
US$5.99/mesLa agenda: horarios, cola de espera, reserva por internet con adelanto y comisión al cobrar.
Se apaga cuando quieras
Las dos juntas: US$10.98 al mes, sobre tu plan.
Y el Portal de Clientes, donde tu clienta reprograma y paga sola, no cuesta nada: viene puesto tengas el plan que tengas.
Y lo que todavía no trae
Preferimos que lo sepas ahora y no el primer sábado.
- Recordatorio automático a la clienta: el aviso de la reserva le llega al especialista y a quien lleva el negocio —campana, teléfono y correo—, pero a ella no le llega nada.
- Repartir sola la cola: a quien llega sin cita hay que asignarle especialista a mano, a propósito.
- Volcar la agenda a Google Calendar: la cuenta de Google sirve para que la clienta entre sin teclear sus datos, no para sincronizar calendarios.
- Bonos o paquetes de sesiones prepagadas.
- Varias sucursales en un solo panel: cada local se lleva como su propia empresa.