Extensión Restaurante · US$5.99 al mes

Del salón a la cocinasin gritar la orden

Mesas con su cuenta al día, comandas que llegan solas a cada estación —en pantalla y en papel—, la cuenta dividida antes de cobrar y el comprobante fiscal donde tiene que ir. Hecho para la República Dominicana: ITBIS, propina legal del 10 % y e-CF.

Sin tarjeta de crédito. Se suma al Punto de Venta y se apaga cuando quieras.

El servicio · Casa Aurora
LibreOcupadaPidió la cuenta
14 sillas

2,840.00

34 min

22 sillas
Libre
36 sillas

5,310.00

62 min

44 sillas

1,740.00

12 min

54 sillas
Libre
62 sillas

980.00

21 min

Mover una mesa a otra, juntar dos y separarlas otra vez no rehace la orden: la cuenta viaja con los comensales.

Las tres pantallas de la extensión, con los números de una cuenta dominicana de verdad.

El servicio entero

De que se sientan a que se van

No son cinco funciones sueltas: es un solo camino. Lo que se anota en la mesa es lo que cocina la cocina, lo que se cobra en la caja y lo que se declara a la DGII, sin que nadie lo teclee dos veces.

Paso 1

Se sientan

Abres la mesa desde el plano del salón. Ves cuáles están libres, cuánto lleva cada una y cuánto va consumido. Mover una mesa a otra o juntar dos no rehace la orden.

Paso 2

Piden

El mesero toma la orden desde la carta, con los extras que tienen precio —doble queso, sin cebolla— y la nota del cliente. Lo que se agrega se cobra.

Paso 3

La cocina se entera sola

La comanda sale a cada estación en su pantalla y en su impresora. En la segunda ronda entra solo lo nuevo, no la orden entera otra vez.

Paso 4

Piden la cuenta

Sacas la pre-cuenta —que no quema comprobante— y si son ocho, divides antes de cobrar: por artículos o por montos, cada parte con su forma de pago.

Paso 5

Pagan

Cada parte sale con su comprobante fiscal, su ITBIS y su propina legal. De ahí salen solos el 606, el 607 y los asientos de contabilidad.

Lo que ningún sistema de afuera hace

Un restaurante dominicano tiene reglasque no están en inglés

Las mesas y la cocina las resuelve cualquiera. El comprobante fiscal de la DGII y la propina del artículo 228 no las resuelve nadie de afuera — y son justo las dos que te pueden costar dinero.

e-CF firmado y transmitido

Cada cobro sale con su comprobante fiscal electrónico, firmado con tu certificado y enviado a la DGII. O con NCF, si es lo que te toca. No es un accesorio del sistema: es el motivo por el que Ecfera existe, y el comedor se monta encima.

La fecha que tienes encima

La Ley 32-23 puso plazo. Para los contribuyentes pequeños, micro y no clasificados, la DGII prorrogó seis meses: 15 de noviembre de 2026. Un restaurante que factura a diario no llega a esa fecha improvisando.

La propina legal del 10 %, bien hecha

Artículo 228 del Código de Trabajo: se calcula sobre el consumo antes del ITBIS, va separada en la factura y en el cierre de caja, y no se cobra dos veces si ya tienes un cargo por servicio del 10 %. La Suprema Corte estableció que no aplica al consumo fuera del establecimiento, así que la opción de servicio manda: se pone en «comer aquí» y no en «para llevar».

En pesos, y con la caja cuadrada

Aquí se cobra en efectivo, y eso no es un detalle: el turno se abre y se cierra con conteo a ciegas, el descuadre queda con nombre y apellido, y el reporte del cierre separa la propina de la venta del negocio.

Referencias: Ley 32-23 de Facturación Electrónica y el calendario de la DGII; artículo 228 del Código de Trabajo (Ley 16-92) y la sentencia de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia sobre el consumo fuera del establecimiento.

La cocina

Donde se caen los demás sistemas

Las tres quejas de toda cocina del mundo son las mismas: comandas duplicadas, comandas que no salen y comandas que no se leen. Cada una tiene aquí una respuesta que se puede comprobar.

Cada estación ve lo suyo

Caliente, fría, barra y postres, cada una con su pantalla. A qué estación va cada plato lo decide la carta, y el servidor lo vuelve a leer al recibir la comanda: si alguien cambia la carta, la cocina se entera sin reiniciar tablets.

Y en papel, si lo prefieres

Comanda impresa por estación, con los extras y las notas. La conexión la hace un agente instalado en una computadora del local que sale hacia afuera —sin abrir puertos ni IP fija— y si una impresora falla, la comanda no se pierde: se reencola.

Cursos que esperan su turno

Entrada, plato fuerte y postre. El siguiente curso queda bloqueado hasta que el anterior salga, para que el postre no aparezca junto al sancocho. Es una función que los sistemas grandes reservan a sus planes caros.

Se acabó un plato: 86

El cocinero marca «sin ingredientes» desde su pantalla y el mesero lo ve al instante, con el plato tachado en la comanda. Y un plato se puede cancelar con su motivo, devolviendo a la despensa lo que ya se había descontado.

El reloj a la vista

Cada comanda enseña los minutos que lleva, y pasado el tiempo que tú fijes se pone en rojo. Al cerrar el día, «Los números» te dice cuánto tardó la cocina de verdad — contando solo las comandas terminadas, no las que están en el fuego.

El televisor de pedidos listos

Para el mostrador y el para-llevar: una pantalla que llama por número cuando el pedido sale. Se abre con su propia dirección, sin cuenta de usuario y sin instalar nada en el televisor.

Un consejo que no viene en el manual: térmica en la caja e impacto en la línea caliente. El papel térmico se decolora con el calor y la grasa, y a media noche esa comanda ya no se lee. Cualquier impresora que hable ESC/POS sirve — es el idioma común del sector.

Un viernes de verdad

El sistema fácil es el que aguanta el mal día

Cualquier sistema se ve bien en una demostración. Estas tres cosas son las que se notan cuando se va la luz, cuando falta un ingrediente y cuando alguien pulsa cobrar dos veces.

Se va la luz y la comanda no se pierde

La comanda se guarda en la tablet ANTES de intentar mandarla. Si no hay internet se queda en cola, se reintenta sola al volver la conexión —y también al volver a la pestaña, porque en una tablet el aviso de red no siempre llega— y en «El servicio» ves cuáles están pendientes y de qué mesas, con un botón para reintentar.

El cobro de mostrador también se puede encolar, y te dice cuánto dinero hay cobrado sin registrar antes de que cuadres la caja. Cerrar una mesa sí necesita conexión.

Los ingredientes salen al mandar la comanda

No al cobrar: al mandarla. Cada plato lleva su receta, con sub-recetas y porcentaje de rendimiento. Si falta un ingrediente la comanda no sale y el sistema te dice cuál falta, en vez de dejar a la cocina esperando un plato que no se puede hacer.

Si la comanda se cancela, la mercancía vuelve. Y vuelve una sola vez, aunque dos personas cancelen a la vez.

Lo que se anula deja rastro

Un plato cancelado lleva su motivo y su hora. Un plato ya servido no se puede anular por la puerta de atrás, y una mesa cobrada no se puede volver a cobrar: el sistema reconoce el intento repetido y devuelve el cobro que ya hizo, en vez de crear una factura y un comprobante de más.

En efectivo y con varios meseros, esto no es un detalle técnico: es el control de la caja.

Pantallas públicas

Tres pantallas que se abrensin cuenta de usuario

Nadie va a crear un usuario para el televisor del comedor. Estas tres pantallas se abren con su propia dirección, se revocan cuando quieras y no dan acceso a nada más de tu negocio.

Casa AuroraMesa 7Escanea para ver la cartacarta.ecfera.com

La carta, en el teléfono del cliente

Un código por mesa. El cliente lo escanea y ve tu carta —la de verdad, la que sale de tu propio menú—, así que un plato agotado deja de ofrecerse sin que nadie reimprima nada. No hay que instalar ninguna aplicación.

Cada código con su vigencia y su botón de revocar.

La pantalla de la cocina, sin usuario

La tablet de la cocina se abre con su propia dirección y ya está: ve las comandas de su estación y puede moverlas. No hay que dejar una sesión abierta con la cuenta de nadie en un aparato que está pegado a la pared.

Una dirección por estación, revocable en un clic.

El televisor de pedidos listos

Para el mostrador y el para-llevar: los números que ya están listos, en grande, en el televisor que ya tienes. Se conecta a la misma cocina, así que no hay nada que sincronizar.

Si se cae la conexión sigue mostrando lo último, no una pantalla en blanco.

Los números del comedor

El papel que pegas en la pared cada noche

La propina es del personal y hay que repartirla. Que el sistema la cobre no basta: tiene que decirte a quién le toca cuánto, y que el total cuadre con lo que entró en la caja.

Propina por mesero

Servicio del sábado
MeseroCuentasVendióLe toca
Ramón De Óleo1438,420.003,842.00
Wendy Cabrera1129,650.002,965.00
Yefri Peña921,180.002,118.00
(sin mesero)23,400.00340.00
Total a repartirRD$ 9,265.00

Las cuentas que se cobraron sin mesero se agrupan aparte en vez de descartarse: si no, el total repartido no cuadraría con lo que entró en la caja y nadie vería que hay propina sin asignar.

Ventas por mesero

Cuánto vendió cada uno y en cuántas cuentas.

Ventas por mesa

Qué mesa produce y cuál se queda vacía toda la noche.

Tiempos de cocina

Cuánto tarda la cocina de verdad. Solo cuenta las comandas terminadas: incluir las que están en el fuego haría parecer la cocina más rápida de lo que es.

Lo que cuesta

Dos piezas: la caja y el comedor

El Punto de Venta es donde se cobra. La extensión Restaurante le pone encima el salón y la cocina. Se encienden y se apagan cuando quieras, y la facturación electrónica ya viene con tu plan.

Punto de Venta

US$4.99/mes

La caja: turnos con conteo a ciegas, tickets, descuentos, formas de pago y el arqueo del día.

Se apaga cuando quieras

Extensión Restaurante

US$5.99/mes

El comedor: mesas, comandas, cocina por estación, carta por QR, cuenta dividida y propina legal.

Se apaga cuando quieras

Las dos juntas: US$10.98 al mes, sobre tu plan.

Un sistema de restaurante con mesas y comandas arranca, en cualquier país, entre los treinta y los cincuenta y pico de dólares al mes, y el monitor de cocina suele cobrarse aparte. Aquí el comedor es una extensión sobre algo que ya tienes, no un sistema nuevo que hay que contratar entero.

Y lo que todavía no trae

Preferimos que lo sepas ahora y no el día que lo necesites.

  • Reservas y lista de espera: no tienen pantalla todavía.
  • Delivery con dirección, repartidor y tarifa: hoy es solo una opción de servicio.
  • Varias sucursales en un solo panel: cada local se lleva como su propia empresa.
  • Mermas y desperdicio: el inventario descuenta por receta, pero no registra lo que se bota.
Preguntas

Lo que todo el mundo pregunta antes